El último viaje del Titanic

Por Manuel Estévez

Fotografía tomada de antoncastro.blogia.com.

Fotografía tomada de antoncastro.blogia.com.

“El sexo es arte, es fantasía y lo bonito es un buen desnudo…”

Javier Bardem en Huevos de Oro.

Le debo mi gusto por el cine a mi madre y a mis tíos. Mi progenitora juiciosamente me llevaba de niño a las matinés de Disney y los estrenos en Av Chile, los sábados en la tarde. Además me compraba la desaparecida revista Toma 7. Es decir a los 10 años, si bien no había visto todas las películas, tenía un imaginario vasto de directores y actores. Mis tíos llegaban con casetes para estrenar el VHS que mi papá me había regalado y disfrutábamos de James Bond y las producciones de espionaje protagonizadas por Michael Caine o Micheal York. Posteriormente empecé a ir al cine con amigos y a los 16 años vimos Las Edades de Lulú, sentimos algo de vergüenza, creíamos que era un porno y el lunes al llegar al colegio comentamos las crudas escenas de sexo  que contenía. Eran otras épocas y la verdad nos escandalizamos en pleno despertar sexual. Sin embargo como buen ñoño del cine me aprendí los nombres del personal involucrado y en especial el del director. Bigas Luna.

Este cineasta catalán fue un reconocido cultor del erotismo. Sus películas hablaban de la condición humana a través de la sexualidad. Mostrando tanto puntos altos como bajos de nuestra esencia animal y hedonista, relacionando de manera obsesiva el placer, el fetichismo, la comida y sus olores. Al conocer su muerte, el actor español Javier Bardem lo reconoció como su papá en el cine. Recordemos que protagonizó películas como Jamón Jamón y Huevos de Oro, además de un par de papeles secundarios.

A Luna le debemos películas como La Camarera del Titanic, Bilbao, La Teta y la luna y Son de mar. Personalmente le debo permitirme ver a mujeres tan seductoras como Maribel Verdú y María de Medeiros en una inquietante escena lésbica o a Leonor Watling subiendo su bonito vestido rojo y quitándose las “bragas” llena de deseo. Le debo además mostrarme la diferencia entre el cine erótico y el burdo porno. Pedro Aznar, el bajista argentino, le debe haber trabajado con él como director de fotografía en dos de sus primeras películas. El inicio de su producción fue apenas posterior a la muerte del dictador de derecha Francisco Franco y el despertar español al sexo, como el niño de La Teta y la luna, el despertar de la libertad y en algunos casos del libertinaje.

José Juan Bigas Luna falleció víctima de cáncer a los 67 años. Estaba dedicado a una empresa de productos ecológicos con su esposa y preparaba una nueva producción. Un buen viaje a este particular director, fotógrafo, pintor y guionista. Me da gusto permitirme reconocer públicamente, sin mojigaterías, que una película adornada con un buen par de tetas y personas libidinosas puede ser sublime. Somos humanos, somos sexuales y Bigas lo sabía. Por cierto, gracias también a mi familia, les debo mostrarme el mundo del cine.

Enlaces de películas completas de Bigas Luna.

Caniche (1979)

Las Edades de Lulú (1990)

Huevos de Oro (1993)

La Teta y La luna (1994)

La camarera del Titanic (1997)

Son de mar (2001)

Fuentes

http://www.elmundo.es

http://www.youtube.com

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