Archivos de la categoría ‘rock al parque 2012’

Por Manuel Estévez

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Fotografía: Gina Navarro

La banda bogotana 1280 Almas lanza su nuevo disco ‘Pueblo alimaña’ luego de lo que en sus palabras, fue una temporada bastante estéril en composición. Según Fernando del Castillo, letrista y cantante, debió recurrir a sus viejas notas para componer las nuevas letras. El disco es un reflejo del momento político del país en los últimos tiempos y se acoge, sin anti patriotismos a la idea que los colombianos somos personas difíciles. La banda lo cataloga muy dirigido al folk y a una música íntima y personal y lo comparan en importancia con ‘Háblame de horror’, su primer disco.

Juan Carlos Rojas, bajista, habló de la importancia de que las bandas apoyen a los medios independientes y no busquen en los medios grandes una solución que no va a llegar a golpear las puertas de la escena. También dijo que no se consideraban exitosos al nivel de Shakira o Juanes, pero le agradaba mucho que mucha gente los escuchara y disfrutara de la música. La piratería es un tema que no les preocupa a largo plazo, pues la idea  es que su música sea conocida, les preocupa con su lanzamiento y que no alcancen a recuperar el dinero invertido antes que su disco sea distribuido entre las personas del común.

Se refieren al disco como un disco complicado de grabar por las dificultades compositivas, pero valioso en la medida en que fue hecho 100% por ellos en todas sus etapas de producción. Creen que el artista debe confiar más en sí mismo y menos en la labor del productor, el cual debe dejar de ser visto como el único capaz de terminar un disco.

De su renuncia a seguir participando en Rock al Parque, elogiaron la labor de Berta Quintero, pero aseguraron que una banda de rock no puede tener como meta participar en un festival, según Fernando, el rock se hizo para tener una posición crítica, no estar del lado de las instituciones. Hernando Sierra, guitarrista, complementó la idea asegurando que el festival se ha hecho vitrina de políticos de turno y se ha desdibujado en el camino del apoyo a la independencia en la música.

Finalmente hicieron un concierto sorpresa para los medios asistentes y despidieron a Juan David Rubio, quien se retira de la banda por compromisos profesionales.

El disco será lanzado el próximo 29 de septiembre en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán.

Por Manuel Estévez.

Imagen promocional del video, tomada del facebook de la banda.

El jueves venía de cubrir un festival de cinta y me encontré con Kike Bejarano, bajista de Milmarias, me preguntó mi opinión por su nuevo video y le confesé que no lo había visto. Tuve mucho trabajo en Rock al parque, lugar de su estreno, y no lo pude ver. Hoy que puedo hacerlo, me sorprende mucho por su calidad y buena cinematografía y pasa a ser mi favorito de esta banda bogotana.

El video cuenta con al experiencia de Rhayuela films, quienes realizaron la cinta de terror ‘El Paramo’ y fue dirigido por Nicolas Méndez. Lamento mi demora en presentarlo, pero creo que vale la pena hacerlo sí sea unos días después de su lanzamiento.

Por Manuel Estévez

El Festival Altavoz toma dos caminos en este año. Se realizarán dos versiones, una para Medellín y otra para el Departamento de Antioquia. Revista Cultural Sono se encontró con representantes de cada uno en la décimo octava edición de Rock al Parque. Santiago Arango, representando a Altavoz Antioquia y David Viola de Altavoz Medellín. Esto nos contaron muy amablemente.

David Viola representante Altavoz Medellín. Fotografía Gina Navarro.

ESCUCHE ACÁ LA ENTREVISTA CON DAVID VIOLA, REPRESENTANTE DE ALTAVOZ MEDELLÍN

Santiago Arango, representante Altavoz Antioquia. Fotografía Gina Navarro.

ESCUCHE ACÁ LA ENTREVISTA CON SANTIAGO ARANGO, REPRESENTANTE DE ALTAVOZ ANTIOQUIA

Por Manuel Estévez

Don palabras desde Cali en Rock al Parque 2012. Fotografía Gina Navarro.

Don Palabra es una banda de Cali, que no alcancé a ver en su presentación en Rock al Parque 2012 y la verdad me pareció una lástima. Me lo encontré en la zona de prensa y por recomendación de un amigo los entrevisté y luego la escuchar el disco y ver sus videos me sentí muy agradado.

Su estilo es muy noventero y mezclan las líricas del rap con el rock fuerte en una muy bien lograda combinación. Una banda que como ellos mismos lo dicen se ganó su participación en Rock al Parque “a punta de tarima”. Como tengo de ganas de ir a Cali a ver qué más está sucediendo.

ESCUCHE ACÁ LA ENTREVISTA CON LA BANDA DON PALABRAS

Por Jairo Ruge

NOFX. Fotografía Gina Navarro

Aunque un medio colombiano los llamó “Los padres del Punk Rock”, están un poco lejos de serlo, sin embargo no se les puede negar su contribución al género musical dentro del que se enmarcan. NOFX es más que una banda de Punk Rock.

Su popularidad en Colombia tuvo inicio en los primeros años de la década de los 90’s con sus álbumes Ribbed, White Trash, Two Heebs And A Bean, Punk in Drublic y el cassette en VHS titulado “Ten Years of Fuckin’ Up”.  Estas publicaciones evidenciaban su actitud y forma de trabajo y acrecentaban el anhelo de su visita. Junto a ellos llegaban sonidos de bandas como Rancid, Pennywise y los siempre respetados Bad Religion, que alimentaron la banda sonora de skaters y amateurs de los deportes extremos que en gran número soñaban con un estilo de vida más “californiano”.

NOFX debe ser reconocida por transmitir un mensaje de independencia en la música popular, ya que creyeron en una postura definida ante los medios de comunicación y ante una industria influyente, que haló a bandas como Green Day y The Offspring hacia sus exitosas carreras.

Se puede decir, con tranquilidad, que construyeron su propio camino y que lo han hecho tan bien que les alcanzó para definir en alto porcentaje el sonido del punk rock en el oeste norteamericano. Además,  les sobró para entregarle al mundo bandas como Lagwagon, hi-standard (Japón) y Propagandhi (Canadá) a través de su sello discográfico Fat Wreck Chords.  Sin duda, en esta historia, hay un ejemplo que puede motivar o al menos incentivar a muchos artistas a mantenerse en lo suyo, a vivir lo que hacen y a no saltarse escalones por afán al protagonismo.

Muchos asistentes a Rock al Parque 2012 resaltan a NOFX y lo recordarán como el verdadero cierre del festival y no como el lado B de la programación.  Algunos marcan sus desatinos en la interpretación musical y se muestran conservadores ante los espontáneos comentarios que nutren su show, esto va y viene (aunque deberían recordar el sencillo “Drugs are Good”), la verdad es que esta banda primero se divierte, luego divierte a su público y siempre es fiel a su naturaleza punk.

Como generalmente ocurre, los integrantes de NOFX se despidieron expresando su deseo de volver.  Ojalá este deseo sea una realidad sin mas intentos fallidos, en un escenario propio de la banda y sin lidiar con el incómodo reloj que se detuvo justo al término de “Kill All The Gringos”.

Por Manuel Estévez

Ben Weinman, guitarrista de The Dillinger Escape Plan. Fotografía Gina Navarro.

John Dillinger fue un asaltante y matón norteamericano que sembró el terror en la década de los años 30. Se volvió un mito hasta su muerte y fue idealizado como un Robin Hood moderno. The Dillinger Escape Plan es una banda basada en la energía y la vitalidad y que reconoce su relación con el asaltante en haber tenido cosas muy buenas a pesar de portarse mal en ocasiones. Sus riffs no son convencionales y representan a la generación del nuevo metal norteamericano. Revista Cultural Sono conversó con Ben Weinman, guitarrista y fundador de la banda.

Manuel Estévez ¿Cómo estuvo en concierto anoche?

Ben Weinman Fue muy bueno. Era nuestra primera vez en Sudamérica. Tengo muchos amigos de Colombia en EU y fue bueno venir y hacer un bonito espectáculo.

ME ¿Sienten cumplidas sus expectativas del concierto?

BW No teníamos ninguna expectativa, nunca habíamos estado acá. Pero la gran energía de los fans con nuestra música y ver a tanta gente disfrutando de este tipo de música fueron hechos fantásticos.

ME ¿Qué le diría a los que no fueron?

BW No lo sé. Simplemente es algo que hemos hecho por mucho tiempo y cuando la gente nos ve descubre algo diferente y genuino.

ME ¿Cuáles son los momentos más especiales de su carrera?

BW Hay muchos. Nunca pensé en vivir de la música, lo veía como algo divertido. Hoy soy un profesional. Es increíble tocar en lugares con Colombia y compartir escena con mis músicos favoritos. Es ir paso a paso y cuando lo notas es un trabajo largo. Una experiencia maravillosa.

ME ¿Con qué sueña en un futuro?

BW Creo que vivo el día a día. Es un milagro estar acá, hay bandas que trabajan duro y no tienen estas oportunidades. Quiero seguir haciendo música y sentirme contento con hacerlo.

ME ¿Qué piensan de John Dillinger?

BW No somos fanáticos de él, tiene una historia interesante. Simplemente lo vimos en TV y pensamos que era un buen nombre para la banda. Luego vimos la película de Johnnie Deep. Es increíble que hubiera tiempos donde los mafiosos y asesinos eran glorificados. A veces la gente es premiada por sus malos actos y por ahí podemos estar relacionados (risas).

ME ¿Qué mensaje le quiere dar a la gente que lea esta nota?

BW Si ya nos conocen, se los agradecemos mucho por escucharnos y darnos la oportunidad y pueden encontrar cosas nuevas cada vez que escuchen la banda. Si no, que nos escuchen.

Por Manuel Estévez

Julián Hernández, vocalista y guitarrista de Siniestro Total. Fotografía Gina Navarro

Creo que definitivamente soy un punk y no lo voy a dejar de ser nunca. Para mí no hubo acordes complejos de Charly y nisiquiera vi a NOFX, una banda punkera pero de otra onda. Disfruté inmensamente el concierto de Siniestro Total en Rock al Parque 2012, ya que pude cantar y saltar a gusto ante la mirada de una colega, con toda la indumentaria punkera y aro en la nariz,  que me miraba entre preocupada e intrigada al ver mi escandaloso comportamiento.

Es puro Rock and roll. Canciones de sus discos recientes que al final fueron rematadas con grandes clásicos como ‘Ayatollah’, ‘Hippies en las cies’, ‘Somos Siniestro Total’ y la potente ‘Quienes somos, de dónde venimos a dónde vamos’, que hasta hace poco me reunía a tocar con un grupo de amigos.

En la noche fuimos a Asilo, bar muy punky en la Avenida caracas, y allá me encontré con la banda. Me acerqué a Julián Hernández, vocalista y guitarrista, y él, con toda la amabilidad del mundo le concedió a Revista Cultural Sono la entrevista que van a escuchar a continuación.

ESCUCHE ACÁ LA ENTREVISTA CON JULIÁN HERNÁNDEZ DE SINIESTRO TOTAL

Por Manuel Estévez

Julio Correal. Fotografía Gina Navarro.

El trabajo de Julio Correal ha estado muy cercano a la música desde hace un tiempo. Se ha desempeñado como empresario de conciertos, hombre de radio y televisión y representante de Aterciopelados. Su participación como fundador del Festival Rock al Parque lo hace una persona con autoridad para hablar del mismo.

De forma gentil atendió la preguntas de Revista Cultural Sono durante Rock al Parque 2012.

ESCUCHE ACÁ LA ENTREVISTA CON JULIO CORREAL

Por Daniel Bonilla

Rock al parque. Gina Navarro

Alguna vez me dijeron que existía una banda llamada The Clash, y que tocaban punk. Qué es el punk, pregunté, y me explicaron, con aguda precisión histórica, que era un subgénero del rock aparecido en la segunda mitad de la década de los setenta, caracterizado por el retorno a la sencillez armónica, primaban en él la fuerza escénica, la irreverencia y la respuesta política frente a lo establecido, la injusticia y la desigualdad social. Muy bien, pensé yo en ese entonces, el punk lucía como la música que quería escuchar. Escuché a The Clash y aún hoy los sigo escuchando, son posiblemente una de mis bandas favoritas, pero no por ser todo eso que me dijeron que era, sino simplemente porque cuando el llamado punk, la música de los tres acordes y la autodestrucción, se convirtió en una constante de todos los grupillos que querían figurar en los medios y vender miles de discos, ellos tomaron la actitud más punk posible: dejar de tocar punk. Y ahí lo pueden comprobar quienes vayan a sus discos, en los que puede uno encontrarse con teclados, saxofones, ritmos tropicales, guiños al reggae, secuencias electrónicas, rockabilly y un montón de cosas más. Cuando el rock llegó a un nivel de sofisticación exageradísimo, cuando entró en el terreno de la música académica y compleja, los jóvenes desempleados de Londres respondieron con camisetas en las que se leía “I hate Pink Floyd”, gritando con ello que la música que había nacido en los burdeles y bares en Estados Unidos, que llegó como polizonte en barco a Inglaterra y que fue acogida por una juventud marginada y en plena emancipación respecto de la generación de sus mayores, había entrado a círculos intelectuales de los que se sentían excluidos. El punk devolvió ese espíritu al rock, inyectó nueva vida a esa corriente musical que empezó a vender discos por millones alrededor del mundo y que entró a hacer parte del glamur y las pasarelas. Claro, cuando el punk también se convirtió en una mina de oro para los músicos y las disqueras, murió, y eso ocurrió en menos de cinco años. Los mismos miembros de The Clash prefirieron ocuparse de otros asuntos, formar otras bandas y experimentar por caminos diversos, así que disolvieron el grupo – su último disco no cuenta con ninguno de sus miembros originales–, pero para la historia queda que ellos solos fueron una de las más grandes revoluciones del rock porque entendieron que iba más allá de la música misma, que si algo no podían perder eran sus raíces en lo popular, lo marginal y lo excluido, por eso alrededor del mundo la influencia que dejaron se nota en bandas como la No Smoking Orchestra al mando de Emir Kusturica, Los Fabulosos Cadillacs, el Sargento García o las 1280 almas, todas ellas, bandas (y cantante) que han sabido entroncar la música de la guitarra, el bajo y la batería con los colores locales de sus geografías propias.

No creo en la “pureza” del rock. Eso me suena más bien como a “pereza”, porque para muchos es más fácil repetir las fórmulas que han dado resultados para otros. Esos convencionalismos de los géneros que muchos denominan ingenuamente “puros”, es una suerte de lápida que el rock siempre ha tenido que llevar a cuestas. Por eso, a pesar de que las letras de muchas de las bandas de metal pesado y otros géneros extremos, canten alabando la rebeldía e inviten al destronamiento de los poderes establecidos, religiosos, políticos o sociales, su música es exageradamente repetitiva, monótona y predecible. Son pocos los que realmente proponen algo diferente o salido de las normas.

Para mí, el rock & roll hace rato dejó de ser simplemente una música. Su espíritu crítico y de respuesta va más allá de una guitarra, un bajo y una batería. Yo puedo “mecerme y rodar” con muchos sonidos pero me he dado cuenta de que montones de los que se dicen roqueros, resultaron más conservadores que mis abuelos. Veo más punkera a Calle 13 que muchas bandas contemporáneas de punk. Veo más metalero a alguien como John Zorn que muchas de las bandas más “oscuras” de la escena. Confío más en la vanguardia de gente como Edson Velandia o Mike Patton, que en el virtuosismo excesivo pero sin espíritu de muchos. Bob Marley fue mucho más roquero que Genne Simons, el primero cantaba a favor de la libertad y la abolición de las desigualdades, el segundo solo ha utilizado la música para hacer dinero.

Este año, muchos de los que se autodenominan roqueros colombianos han estado bombardeando las redes sociales y llamando a las emisoras para protestar por el cambio de dirección de la música en Rock al Parque, se volvieron los más convencionales de todos, seguramente se les olvidó que justamente que desde sus orígenes el rock es lo anticonvencional. Llama profundamente la atención que exista ahora un público que exija que esta música tenga que acomodarse a esquemas rígidos y que no admita la experimentación en ella misma. Cuando el rock en inglés se convierte en la norma, no hay nada más roquero que cantar rock en español, en serbocroata, en francés, en ruso o en cantonés. Los Beatles lo supieron, cuando su música se estaba convirtiendo en un puñado de melodías dulces y repetitivas, supieron reinventarse y acudieron a todo aquello de lo que podían echar mano para revolucionar la música desde adentro, desde sonidos electrónicos, técnicas novedosas de grabación y estructuras de la música clásica hasta armonías traídas de Oriente. Lo han hecho también David Bowie, Peter Gabriel, Queen, Frank Zappa, Trent Reznor, los Beastie Boys, Lou Reed, Iggy Pop, The Mars Volta, Omar Rodriguez Lopez, Charly García, y muchos más, por eso son únicos e inclasificables.

Un chico con un cuerpo formado en gimnasio, tatuado, con voz potente y agresiva, no me dice más de la actitud roquera que un combo de champeta de la zona más deprimida de Cartagena, porque estos últimos se me antojan más cercanos a los jóvenes de los cincuenta y sesenta, huérfanos de los padres que la guerra les arrebató y abandonados a su suerte sin oportunidades para educarse o trabajar. El rock de mi pueblo es la cumbia, ¿o alguien va a negar que el compás de 2/4 es el mismo del rock anglo y de casi toda la música popular?

Por eso celebro que en este Rock al Parque hayan compartido escenario bandas como los luciferinos Inquisition, los guapachosos Systema Solar, los irreverentes Skindred, el experimental Saul Williams, los sicodélicos Blonde Redhead, los siempre anárquicos Siniestro Total, los africanizados Dub Incorporation y el desquiciado y ahora rehabilitado Charly García. Y no por el cuento de la diversidad, que es más un discurso político del que no es pertinente hablar acá. Lo es porque cuando existe un festival auspiciado por entes gubernamentales, quiere decir que el rock (lo que sea que ese término signifique a estas alturas) ya pertenece al conjunto de las expresiones socialmente aceptadas, y que su discurso contestatario ya pasa a ser una bandera más que un gobierno pluralista puede y debe admitir. Es decir, lo que nació como resistencia, ahora tiene un espacio y un tiempo en el que es lícito “alocarse”, se ha reglamentado el desarreglo de los sentidos. En últimas, el arribo al Simón Bolívar cada año no difiere del Camino de Santiago o la peregrinación a La Meca. El rock como congregación ha sido admitido en los cánones oficialistas, y no hay otra manera de que se salve si no es convirtiéndose en una constante revolución contra sí mismo. El rock es una música, una industria, una actitud y en los últimos años, escenario de reivindicaciones sociales y banderas ideológicas de todo tipo, pero creo que no tiene otra forma de sobrevivir, aunque suene paradójico, más que a través del autosacrificio, más que matándose una y otra vez, para renacer con otros ropajes y múltiples mutaciones. Si no es así, lo único que tendremos es una iglesia más, sostenida por doctrinas rígidas y anquilosadas y, lo peor, que la libertad de sus seguidores estará limitada a los dictámenes de un mercado que ordena gozar con una música en especial (llámese pop, salsa, reguetón, rock, cumbia o dance), sin que nadie se dé cuenta de que esa orden existe. Los nombres y las etiquetas de la música funcionaron durante mucho tiempo como la guía para encontrarla en las tiendas de discos pero esa denominación siempre provino de alguien más, de un otro ajeno que decidía por nosotros y cuya decisión aceptábamos, pero bueno, no hay que olvidar que las tiendas de discos ya no existen. El rock ha muerto, no hay palabras más certeras, y es la única manera para que sobreviva, morir como mercancía y dogma y renacer como una piedra que incomoda, que mina las convenciones y los formalismos, pero que se alimenta constantemente de ellos. No importa que por el camino hasta los mismos fanáticos se resistan, el sentido de “sacudir la cabeza” al ritmo de la música, no es otro que el de sacudirse de los propios prejuicios y de las creencias obsoletas, y si el rock sigue logrando eso, se mantendrá vivo para las generaciones venideras.

Por Manuel Estévez

Bigott. Fotografía Gina Navarro

Bigott es una banda española con muchos aspectos musicales y una divertida propuesta visual y lírica. A su paso por Bogotá para presentarse en Rock al Parque 2012, brindaron esta exponánea entrevista al equipo de Revista Cultural Sono.

Escuche el audio de al entrevista con la banda española Bigott acá.